viernes, 22 de junio de 2007

Que qué ha aportado México a la cultura del mundo hispánico

Hace algunos días un lector de este cuaderno me dejó el enlace de un blog en el que se discute ardua y apasionadamente cuál es la aportación cultural de México en el mundo hispánico. Supongo que cualquier persona que lea esto se encontrará ante una serie de respuestas obvias; sin embargo, el contexto en el que se genera le proporciona cierto sentido.

El
blog de marras se escribe en Galicia, y que desde ahí surja una pregunta de este tipo sólo puede revelar diversas paradojas. Para empezar, que a pesar de la increíble revolución que supone Internet, aún nos encontremos con que ignoramos al prójimo y todo el bagaje cultural con el que carga o del que de cierta manera es representante. Para continuar, el hecho de que en España, a pesar de haber sido y seguir siendo un espacio de convivencia multicultural, el interés por las expresiones musicales, literarias, arquitectónicas o genuinamente antropológicas de países como, por ejemplo, Ecuador, Perú o Rumanía (países que otorgan a esta nación el mayor índice de inmigración), se vean opacadas por el prejuicio o la simple indiferencia. Y escojo sólo estos ejemplos pero no se me antojan los únicos.
Evidentemente lo que digo ahora se hace con la mira puesta en el ciudadano medio, aquel que no se dedica profesionalmente a la investigación en ninguna de esas áreas y que por lo tanto se encuentra a merced de la información que se pueda generar en el entorno. Pero... ¿y si presumo de melómano o de lector desaforado, podré atreverme a preguntar “cuál es la aportación de Tal o Cuál País al mundo hispánico?” Desde luego, queda investigar o preguntar. Desde luego, si tengo Internet, busco.

No creo, sinceramente, que estemos en condiciones de ignorar las aportaciones culturales de ningún país cuando uno de los medios más poderosos de que nos valemos para comunicarnos representa, al mismo tiempo, una ventana a los más diversos mundos del mundo. Eso ya lo sabía mi querida y admirada Patricia Damiano.

En respuesta a esa pregunta, escribí esto (perdón si repito cosas archisabidas, consideren que se trata de un acercamiento de México al ámbito español):


Estimado amigo,

Un distraído lector (o lector distraído) de mi cuaderno de bitácora me condujo a la discusión que se generó aquí a raíz de ciertas preguntas que lanzaste a los lectores de tu blog. El tema era, por cierto, México y sus expresiones culturales. Dejaré a un lado algunas cosas que se antojan apetecibles para el debate y obviaré otras, como la imperdonable pedantería de citar a alguien que busca aquí “bideos relijiosos” (por cierto, si en esas estamos, se escribe “Siqueiros”, y no “Sequeiros”, cfr. entrada del 10 de junio).

Cuando tú te preguntas qué aportaciones ha hecho un país como México al mundo hispánico, estás dando cuenta de una ignorancia supina. Y no lo digo con el afán de quien, ciego, cree que todos deben saber lo qúe él sabe. No, sino a lo siguiente: así como tú conoces a mexicanos que se “pasan el día dándole vuelta a su odio a los gringos” o que se “pasean por España, quejándose de todo”, la crónica que yo puedo hacer de España incluiría a ciudadanos de un país europeo cuya indiferencia ante las expresiones culturales de cualquier otro lado son del todo ejemplares. O a turistas de fin de semana que viajan a Ecuador, Bolivia, Colombia, Chiapas o la Riviera maya, sin mayor interés que el de tomar el sol y pescar dos o tres ejemplares bonitos de fauna marina autóctona. Esto quiere decir que tú y que yo, la mayoría de las veces, si no es que siempre, nos encontramos ante el mexicano o el español trivial de todos los días. Los únicos en tu entorno inmediato que podrían dar una respuesta eficiente a tus preguntas son los que han estudiado algo de México o quienes de una o de otra manera están involucrados o interesados en el devenir cultural de ese país. No puede ser de otra manera, pues si pregunto al primero que me encuentro en la calle “¿qué aportaciones culturales ha hecho España al mundo hispánico?”, lo más seguro es que me responda “la morcilla, el jamón y el rioja”. Ese es el primer motivo por el que me atrevo a descalificar tus (llamémosle) fuentes y a invitarte a ser más considerado con tus lectores (lo digo incluso por mí, pues veo que tenemos algunas afinidades).

Después de estos matices, permíteme ir directamente al grano de tus inquietudes.
Literatura. México ha aportado grandes escritores que, por desgracia, pocas veces son conocidos fuera de su país. Y no me refiero, evidentemente, a Fuentes, Paz o Rulfo (a quienes me pregunto, por cierto, si has leído). Aún así, me parece justificable tu desdén por los dos primeros. No lo comparto, y menos lo justifico, en el caso de Rulfo (ese “aún valdría” puede interpretarse de muchas maneras, pocas veces favorable, cfr. 10 de junio), pues de los tres es quizá el que ha calado más hondo en la interpretación del epos y el mythos mexicanos. (La responsabilidad de que nos conozcamos poco entre nosotros, en términos editoriales, podríamos otorgársela a Alfaguara o a Babelia, pero también es verdad que el que busca, encuentra. En fin, este tema es otro de aquellos que he calificado antes como apetecibles.)

Autores que recomiendo (no es imprescindible haber leído todo Alfonso Reyes y, huelga decirlo, tampoco es una lista completa), sólo siglo XX: Salvador Elizondo, Elena Garro, Juan José Arreola, Jorge Ibargüengoitia, Salvador Novo, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, José Carlos Becerra, Daniel Sada, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Carlos Pellicer, Fernando del Paso, Augusto Monterroso, José Agustín, Ricardo Garibay, Carlos Monsiváis... Creo que con eso tienes para entretenerte un rato... ¿Una novela que valga la pena leerse? Por lo pronto, las que siguen: Las batallas en el desierto (un bildungsroman, clásico ya en nuestra literatura), de José Emilio Pacheco; José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio, de Fernando del Paso; y Dos crímenes y Los pasos de López, de Ibargüengoitia (muerto en Barajas, por cierto).

Los listados de cine, música, arquitectura e historia te los escribo sólo si te interesa genuinamente saberlo. Ahora bien, como nunca está de más comenzar por el principio, no creo que sea una mala idea leer una historia de México: Brian Hammet. Historia de México. Cambridge: Madrid, 2001.

Saludos.

5 comentarios:

Lluis Artigas Jorba dijo...

Mira, he visitado el "compostela.blogger.com" y despues de leerlo y dejar mi comentario sobre el tema de Mèxico, he leido todos los comentarios publicados.

Me ha gustado especialmente el tuyo. Tanto, que he visitado tambien tu web.

Nada, felicitarte y enviarte un saludo.

Anónimo dijo...

Lo mismo de Lluis Artigas Jorba, para felicitarte decirte que también leí tu comentario, el de Angel y el de Lluis, y me han parecido muy justos

Joaquín dijo...

Me parece un comentario muy inteligente. El peor obstáculo para la amistad entre los pueblos es la ignorancia, incluso la indiferencia. Cordiales saludos desde Sevilla, el sur.

E. G-Máiquez dijo...

Sí, sí, aunque Monterroso era guatemalteco, ¿no?

Pero pequeñas puntillosidades aparte, me apunto las propuestas.

José Carlos Morales dijo...

Para puntillosidades, la siguiente: de hecho, Monterroso es hondureño de nacimiento. Con el transcurso del tiempo, él mismo se declaró profundamente guatemalteco. Sin embargo, su desarrollo intelectual se dio plenamente en México. Así, es mexicano honorífico. Pero dejémonos de puntillosidades y vayamos a leerlo...